Salmos Capítulo 39
Reina-Valera 1960
1
Yo dije: Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío esté delante de mí.
2
Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; Y se agravó mi dolor.
3
Se enardeció mi corazón dentro de mí; En mi meditación se encendió fuego, Y así proferí con mi lengua:
4
Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.
5
He aquí, diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti; Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah
6
Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.
7
Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.
8
Líbrame de todas mis transgresiones; No me pongas por escarnio del insensato.
9
Enmudecí, no abrí mi boca, Porque tú lo hiciste.
10
Quita de sobre mí tu plaga; Estoy consumido bajo los golpes de tu mano.
11
Con castigos por el pecado corriges al hombre, Y deshaces como polilla lo más estimado de él; Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah
12
Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, como todos mis padres.
13
Déjame, y tomaré fuerzas, Antes que vaya y perezca.
Referenciado por 20
Referências cruzadas: OpenBible.info · CC BY 4.0
Versículo do Dia
"Tua palavra é lâmpada para os meus pés e luz para o meu caminho."
— Salmo 119:105
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