Marcos Chapter 5
Biblia Peshitta en Español
1
Habiendo llegado al otro lado del mar, a la región de los gadarenos,
2
cuando desembarcó le salió al encuentro de entre los sepulcros un varón con un espíritu inmundo
3
que vivía entre los sepulcros, y nadie podía sujetarlo ni con cadenas,
4
porque todas las veces que era atado con grilletes o con cadenas, rompía las cadenas y destrozaba los grilletes sin que nadie pudiera controlarlo,
Cross-references
Jas 3:7-8
5
y todo el tiempo, de día y de noche, estaba entre los sepulcros y en los montes, gritando y lastimándose con piedras.
6
Pero cuando vio a Jesús desde lejos, corrió, y postrándose ante Él,
7
gritó en alta voz, diciendo: ¿Qué hay entre tú y yo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo ? Te ruego por Dios que no me atormentes,
8
porque le decía: “¡Sal del hombre, espíritu inmundo!”
9
Y Él le preguntó: ¿Cuál es tu nombre? Y respondió: Nuestro nombre es Legión, porque somos muchos,
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y le rogaba insistentemente que no lo mandara fuera de la región .
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Y había allí, a corta distancia del monte, una gran piara de cerdos paciendo,
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y los espíritus malignos le suplicaban, y decían: Mándanos a los cerdos para que entremos en ellos,
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y Él se los permitió, y saliendo los espíritus inmundos entraron en los cerdos, y la piara, que era como de dos mil, corrió y se precipitó al mar por un acantilado, y se ahogaron en el agua.
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Entonces, huyendo los que los apacentaban, avisaron en la ciudad y también en las aldeas, y la gente salía a ver lo que había ocurrido.
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Y cuando llegaron a Jesús, viendo al que había estado poseído por la legión de espíritus malignos, con ropa, en su sano juicio y sentado, tuvieron temor ,
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porque los que lo habían visto les contaron cómo le había sucedido al que había estado poseído por los espíritus malignos, y así mismo lo de los cerdos,
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y comenzaron a suplicarle que se marchara de sus alrededores.
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Y cuando subió a la barca, el que había estado poseído por los espíritus malignos le suplicaba que lo dejase ir con Él,
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pero Él no lo dejó, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho por ti y que ha tenido misericordia de ti.
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Y él se fue y comenzó a proclamar en Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos se quedaban asombrados. La súplica de Jairo por la sanidad de su hija (Mt. 9:18-25; Lc. 8:40-42)
21
Al cruzar Jesús al otro lado en la barca, nuevamente se congregó alrededor de Él una gran multitud mientras Él estaba a la orilla del mar.
22
Y habiendo llegado uno de los dirigentes de la sinagoga llamado Jairo, al ver a Jesús se postró a sus pies,
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y le rogaba insistentemente, diciéndole: Mi hija está gravemente enferma; ven e imponle tu mano para que recupere la salud, y ella vivirá.
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Y Jesús fue con él, y lo seguía una gran multitud, de tal manera que lo oprimían. La mujer que tenía flujo de sangre (Mt. 9:20-22; Lc. 8:43-48)
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Y cierta mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años,
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y que había padecido mucho en manos de muchos médicos y había gastado cuanto tenía sin ningún provecho, sino que había empeorado aún más,
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cuando escuchó hablar de Jesús, vino por detrás, entre la multitud, y tocó sus vestidos,
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porque decía: “Si tan sólo tocara sus ropas, quedaré sana”.
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Y la fuente de su sangre se secó al instante, y ella sintió en su cuerpo que había sido sanada de su enfermedad.
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Entonces Jesús, sabiendo dentro de sí que había emanado poder de Él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién tocó mis vestidos?
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Sus discípulos le respondieron: Ves que la multitud te oprime, y dices: “¿Quién me tocó?”
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Pero Él buscaba para ver quién había hecho esto.
33
Entonces la mujer, temerosa y temblando, sabiendo lo que había sido hecho en ella, fue y postrándose ante Él, le contó toda la verdad.
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Y Él le dijo: Tu fe te ha sanado, hija mía. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad. Jesucristo resucita a la hija de Jairo (Mt. 9:23-26; Lc. 8:49-56)
35
Mientras Él estaba hablando, vinieron unos de la casa del dirigente de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto. Ahora pues, ¿para qué molestas al Maestro?
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Pero Jesús, oyendo lo que hablaban, dijo al dirigente de la sinagoga: No tengas temor, solamente cree.
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Y no dejó que nadie fuera con Él, sino Simón Cefas, Jacobo y Juan, hermano de Jacobo,
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y llegando a la casa del dirigente de la sinagoga, vio que estaban apesadumbrados, llorando y lamentando.
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Cuando entró, les dijo: ¿Por qué están apesadumbrados y llorando? La niña no ha muerto, sino que duerme,
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pero ellos se burlaban de Él. Pero Jesús, desalojándolos a todos, tomó al padre y a la madre de la niña y a los que estaban con Él, y entró adonde estaba acostada la niña.
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Entonces tomó a la niña de la mano, y le dijo: Niña, ¡levántate !
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Y la niña se incorporó de inmediato y empezó a caminar, pues su edad era de doce años. Y quedaron maravillados por completo.
43
Entonces Él les recomendó mucho que nadie supiera de esto , y dijo que le dieran a ella de comer. Jesucristo enseña que nadie es profeta en su tierra (Mt. 13:53-58; Lc. 4:16-30)
Cross-references: OpenBible.info · CC BY 4.0
Verse of the Day
"Your word is a lamp for my feet, a light on my path."
— Psalm 119:105
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