Lucas Chapitre 19
La Biblia de las Americas
1
• Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad.
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Y • un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y • era rico,
Références croisées
Lc 18:24-27
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• trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura.
4
Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí.
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• Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa.
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Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo.
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Y al ver esto, todos murmuraban, diciendo • Ha ido a hospedarse con un hombre pecador.
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Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado.
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Y Jesús le dijo • Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham;
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porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.
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Estando ellos oyendo • estas cosas, continuando Jesús, dijo una parábola, porque El estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.
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Por eso dijo: Cierto hombre de familia noble fue a un país lejano a recibir un reino para sí y después volver.
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Y llamando a diez de sus siervos, les dio diez minas y les dijo: “Negociad con esto hasta que regrese.”
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Pero sus ciudadanos lo odiaban, y enviaron una delegación tras él, diciendo: “No queremos que éste reine sobre nosotros.”
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Y sucedió que al regresar él, después de haber recibido el reino, mandó llamar • a su presencia a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habían ganado negociando.
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Y se presentó el primero, diciendo: “Señor, tu mina ha producido diez minas más.”
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Y él le dijo: “Bien hecho, buen siervo, puesto que has sido fiel en lo muy poco, ten autoridad sobre diez ciudades.”
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Entonces vino el segundo, diciendo: “Tu mina, señor, ha producido cinco minas.”
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Y dijo también a éste: “Y tú vas a estar sobre cinco ciudades.”
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Y vino otro, diciendo: “Señor, aquí está tu mina, que he tenido guardada en un pañuelo;
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pues te tenía miedo, porque eres un hombre exigente, que recoges lo que no depositaste y siegas lo que no sembraste.”
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El le contestó: “Siervo inútil, por tus propias palabras te voy a juzgar. ¿Sabías que yo soy un hombre exigente, que recojo lo que no deposité y siego lo que no sembré?
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“Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, y al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?”
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Y dijo a los que estaban presentes: “Quitadle • la mina y dád sela al que tiene las diez minas.”
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Y ellos le dijeron: “Señor, él ya tiene diez minas.”
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Os digo, que a cualquiera que tiene, más le será dado, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
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Pero a estos mis enemigos, que no querían • que reinara sobre ellos, traedlos acá y matadlos delante de mí.
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Habiendo dicho esto, iba delante, subiendo hacia Jerusalén.
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Y aconteció que cuando se acercó a Betfagé y a Betania, cerca del monte que se llama de los Olivos, envió a dos de los discípulos,
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diciendo: Id a la aldea que está enfrente, en la cual, al entrar, encontraréis un pollino atado sobre el cual nunca • se ha montado nadie; desatadlo y traed lo.
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Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, de esta manera hablaréis: “Porque el Señor lo necesita.”
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Entonces los enviados fueron y lo encontraron como El les había dicho.
Références croisées
Lc 22:13
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Mientras desataban • • el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?
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Y ellos respondieron: Porque el Señor lo necesita.
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Y lo trajeron a Jesús, y echando sus mantos sobre el pollino, pusieron a Jesús sobre él .
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Y mientras El iba avanzando, tendían sus mantos por el camino.
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Cuando ya se acercaba •, junto a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzó a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto,
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diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!
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Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos.
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• Respondiendo El, dijo: Os digo que si éstos callan, las piedras clamarán.
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Cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella,
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diciendo • ¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.
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Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes.
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Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación.
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Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían,
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diciéndoles: Escrito está: “Y mi casa sera casa de oracion ”, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
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Y • enseñaba diariamente en el templo, pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matarle;
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y no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de El, escuchándole.
Référencé par 13
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Verset du Jour
"Ta parole est une lampe à mes pieds, et une lumière sur mon sentier."
— Psaume 119:105
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